Ah, que hermoso tiempo, llegar a casa de mamá y ver que nos espera con una sonrisa, encontrarnos con papá que esta entrando por la puerta de la cocina que da hacia la sala y comedor. Ver a mis demás hermanos, y estar todos juntos alegres de vernos, sentarnos cómodos, y mirar a cada uno de nosotros.
Tener el comedor listo con la comida, el pan recién salido del horno, el arroz recién hecho, las frutas cortadas en trozos, el vino servido, y la carne al centro.
arroz, pan, carne, frutas, agua, vino, ensalada, postre... ¡POSTRE!... dulces, ... ¡DULCES!, salado... ¿galletas? ¿ensalada salada? ah... ¿empanadas? Hm...
Luego de haber visto los platos servidos, listos para que cada quién tomara a como mejor le pareciera, volví hacía el exterior, estábamos en el balcón unos pocos, viendo hacía el valle en donde el pueblo se encontraba.
pues la casa estaba sobre una colina, junto con otras 4 que le acompañaban.
Las luces de casas ajenas, Iluminando lo oscuro de la noche, las luces que brillaban demostrando una atmosfera mágica en donde solo unos pocos pueden lograr a ver.
La campana sonó, la Iglesia daba las 12. Normalmente se duerme temprano a las cinco o seis de la tarde, pero en ocasiones especiales... bueno, el campanazo lo dice.
-Vamos es hora de la cena. -Las copas se elevaron, y se hizo un brindis, Se agradeció por la presencia de todos, por el tiempo compartido.
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